Nuestra Señora de La Salette

Revelación a Melanie Calvat y Maximin Giraud

(Aparición reconocida y aprobada oficialmente por la Iglesia.)

Cuando en la audiencia privada del 20 de Enero de 1982 le presentaron a Juan Pablo II una documentación sobre el mensaje de La Salette, Su Santidad comentó: "Estamos en el corazón de las profecías." (L´IMPARTIAL, N. 2, 1982.)

Y en su discurso a los Misioneros de La Salette, nos dice: "A la luz del mensaje de Nuestra Señora de La Salette, atribuís un lugar importante al ministerio de la reconciliación." Y: "La Salette es un mensaje de esperanza, puesto que nuestra esperanza se apoya en la intercesión de la Madre de los hombres." (Lean Discurso del Santo Padre Juan Pablo II.) Su Santidad Juan Pablo II reconoce y acepta la validez del mensaje de La Salette.

APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN LA SALETTE

El 19 de septiembre de 1846 se apareció la Santísima Virgen en La Salette (Francia), a dos pastorcitos naturales de Corps: Melanie Calvat de quince años, y Maximin Giraud de once. La Santísima Virgen les confió un secreto, unas advertencias para los tiempos venideros: "el secreto de La Salette."

 

Maximino, de 11 añosEs una de las apariciones marianas ya reconocidas por la Iglesia universal, y León XIII decretó la coronación canónica de nuestra Señora de La Salette en 1879.

Los niños vivían en un caserío de pastores, un lugar remoto que requería de grandes sacrificios para llegar.

Caminaban con sus ganados una considerable distancia cuesta arriba.

Se habían conocido el día anterior y jugaban a recoger flores y piedras para hacer un "paraíso", una pequeña casa cuyo techo era una sola piedra ancha cubierta de flores.

El día de la aparición, estaban en una colina y luego de escuchar el toque del Ángelus

y Melanie, de 14 añosalmorzar se echaron a dormir, mientras las vacas pastaban cerca de ellos. El siguiente relato de la aparición está tomado de los escritos de Melanie (21 de noviembre de 1878).

"Habiéndome despertado y no viendo nuestras vacas, llamé a Maximino y trepé el pequeño montículo. Desde allí observé que nuestras vacas estaban echadas tranquilamente y volví a bajar al tiempo que Maximino subía la misma cuesta. De pronto vi una hermosa luz, más brillante que el sol y apenas pude articular estas palabras: 'Maximino, ¿ves aquello?'. Al mismo tiempo dejé caer el cayado que tenía en la mano. Yo no sé qué impresión deliciosa tuve en ese momento, pero me sentía como atraída, dominada por un gran respeto pleno de amor, y mi corazón hubiera querido correr más de prisa que yo. "Miré fijamente esa luz que aparecía inmóvil, y como si se hubiera abierto, vi otra luz mucho más esplendorosa que se movía y en medio de ella a una bellísima Señora sentada sobre nuestro 'paraíso', con la cabeza entre las manos.

La Señora sentada con la cabeza entre las manos"Esta bella Dama se levantó, cruzó a medias sus brazos, observándonos y nos dijo: 'Acérquense, hijos míos, no tengan temor, estoy aquí para anunciarles una gran nueva'.

"La Señora dice: 'Si mi pueblo no quiere someterse, me veré forzada a dejar caer el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y tan pesado que no puedo sostenerlo más".

María se refiere a aquellas cosas que son motivo de pena para ella y su Hijo: no respetar el séptimo día y la utilización del Nombre de Dios para jurar o maldecir. Habla en francés, pero como los niños no parecen seguirla, comienza a hablarles en patúa (el dialecto regional).

María le da un mensaje secreto a cada uno, que Melanie y Maximino escribirán más tarde. Melanie no deberá hacerlo público hasta 1858 (doce años después, el año de la aparición mariana de Lourdes), como respuesta agradecida a la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María.

También en francés le da la Regla de una nueva orden religiosa. La Virgen termina su discurso en francés encomendándoles que digan todo al pueblo. Se alejó desapareciendo de su vista.
Los niños no sabían quién se les había aparecido ya que la Señora no había dicho su nombre.

Ellos no afirmaron que fuera la Virgen hasta que lo dijo el párroco de La Salette.

Al caer la tarde, recogieron su ganado algo antes que otros días y lo llevaron a la aldea. Cuando más tarde contaron lo sucedido estaban convencidos de que todo el pueblo había visto la gran luz en la montaña. El párroco al escuchar el relato, conmovido por la aparición, exhortó a los aldeanos a no trabajar los domingos. Lo mismo sucedió con el alcalde del lugar y varias personas que escuchaban el relato de los pastores. No pasó lo mismo con el padre de Maximino, quien sólo le creyó cuando visitó la colina y fue curado de su asma milagrosamente.

Los videntes describen a la Señora dando los siguientes detalles:

"Está muy apenada. Es muy alta y bien proporcionada, como muy ligera, majestuosa, impone rasgo y atrae. Sus ojos dulces, de mirada penetrante, parecen hablar. Su vestido blanco plateado, luminoso; sobre su cabeza un velo de tisú le cubre el cabello y las orejas. Encima, una corona bellísima formada por rosas de diversos colores. Las flores se van cambiando y despiden rayos de luz. De la corona salen hacia arriba unos ramos de oro y brillantes. Rodean al cuello, como collar, dos cadenas, una más corta formada por anillos, otra más larga ancha junto a la cual se ve una guirnalda de rosas.

"La cadena más corta tiene colgado un crucifijo, la cruz de oro y el Cristo de color natural, resplandeciente, cerca de un extremo de la cruz había un martillo y del otro unas tenazas. Lleva también un delantal atado a la espalda, no dorado. Los zapatos son de un blanco plata, con broche de oro y rosas. Lo que más recalcaron los videntes eran los rayos que despedía; la intensidad de la luz, mayor que el sol pero que no enceguece.

Gracias a la intervención del octogenario obispo de la diócesis de Grenoble, Mons. Filiberto Bruillard, el 2 de diciembre de 1846, Melanie y Maximino fueron internados en el colegio que tenían en Corps las religiosas de la Providencia. En el mismo mes nombró dos comisiones para que por separado, investigasen e informasen sobre la aparición. A los cinco años, aprobaba la aparición con una carta pastoral. Por pedido del papa Pío IX, Maximino y Melanie escribieron el secreto en 1851. Sin embargo, el secreto no fue divulgado en ese momento.

La vida posterior de los dos videntes pareciera llena de contradicciones. Maximino, ingresa en el seminario pero no llega a ordenarse sacerdote. Tiene un altercado con san Juan María Vianney (el cura de Ars) que dificulta la credibilidad de la aparición de María. Pasa por diversos estudios y trabajos. Fallece en Corps en 1875.

Por su parte, Melanie itineró por varias congregaciones religiosas. Es cuestionada por obispos de diferentes diócesis con motivo del Secreto que finalmente revela en 1860. Fallece en Italia en 1904.

La Aparición de La Salette fué aprobada oficialmente por el obispo de la Diócesis, y reconocida por S. S. Pío IX. El 19 de septiembre de 1851, (quinto aniversario de la aparición), Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo ordinario de la diócesis de Grenoble (Francia), a la que pertenece la aldea de La Salette, publicó un decreto en el que entre otras cosas, dice: «Juzgamos que la aparición de la Sma. Virgen a dos pastores el 19 de septiembre de 1846, en la parroquia de La Salette, arciprestazgo de Corps, (Grenoble, Francia), presenta todas las características de verdadera y los fieles tienen fundamento para creerla como indudable y cierta. Aumenta la certeza el concurso inmenso y espontáneo (de gentes) al lugar de la aparición, así como multitud de prodigios, de los cuales es imposible dudar sin ir contra las reglas del testimonio humano. (...) Por tanto prohi-bimos a los fieles y sacerdotes de nuestra Diócesis hablar públicamente o escribir en contra del hecho que hoy proclamamos.»

El 24 de agosto de 1852, Su Santidad Pío IX, concedió que fuera privilegiado el Altar Mayor del templo de La Salette; el 7 de septiembre fundó la Asociación de Nuestra Señora Reconciliadora de La Salette. La Hermadad Misionera de La Salette, los SALETINOS, cuyos frutos fueron y son muy provechosos para la Iglesia y para las Misiones. León XIII elevó el santuario al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de "Nuestra Señora de La Salette", efectuada por el Cardenal de París, el día 21 de Agosto de 1879. Nuestra Señora reveló en La Salette dos secretos, uno a Melanie y otro a Maximin. El secreto dado a Melanie constituye lo que comúnmente se conoce como el"el Secreto de la Salette." Un extracto del mismo fué publicado en 1879 por Melanie, con imprimatur del Obispo de Lecce, - Italia.- En 1922 se dió a conocer el texto completo, con Licencia del Rvdo. Padre Lepidi O.P., Maestro del Sagrado Palacio y Asistente Perpetuo de la Congregación del Santo Oficio, (la Congregación de la Fé.)


El Secreto de La Salette

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )